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Los sindicatos urgen a regular esta nueva forma de trabajo que actualmente están ejerciendo casi diez millones de trabajadores y trabajadoras en España. El Ministerio de Trabajo está dispuesto a una negociación "cuanto antes" que garantice el cumplimiento de los derechos laborales. La regulación actual se considera "totalmente insuficiente"

 

Manuel Sánchez / Aleandro López de Miguel
Casi diez millones de personas están teletrabajando actualmente en España, sin que haya apenas ninguna regulación al respecto. En el último decreto sobre el estado de alarma el Gobierno sigue pidiendo dar preferencia al teletrabajo en todas las actividades que se pueda, llevando a millones de trabajadores y trabajadoras a una situación novedosa, sin regular y sin dar facilidades de ningún tipo.

Los sindicatos llevan años clamando por una regulación para que se incorpore esta forma de trabajo a los convenios colectivo, pero hasta ahora apenas hay un ordenamiento al respecto, y todo se basa en la improvisación y el voluntarismo de los trabajadores y de las empresas.

Es por ello, que desde los sindicatos se quiere exigir ya al Gobierno una negociación para regular por ley el teletrabajo, porque consideran que lo que hay ahora en los convenios y en la legislación actual "es totalmente insuficiente", según fuentes de la UGT.

Dicha fuentes quieren hacer un llamamiento urgente al Gobierno para que, una vez finalice la crisis sanitaria, se comience a regular el teletrabajo de una forma más exhaustiva, para que esa regulación se traslade e impulse la inclusión del tema, también en los convenios colectivos, sean sectoriales o de empresa.

Por su parte, desde el Ministerio de Trabajo aseguran a Público que el objetivo es trabajar en esta legislación "cuanto antes", aunque de momento no se atreven a anticipar fechas, pero insisten en que el trabajo a distancia debe realizarse garantizando el cumplimiento de los derechos laborales.

 

Una primera propuesta
El sindicato UGT ya está trabajando en una primera propuesta en la que se contempla, entre otras cosas, fijar claramente que el teletrabajo no es una prestación de plena disposición sin límites de tiempo, sino un modo de organización del trabajo que debe desarrollarse respetando la regulación de la jornada laboral.

Por ello, exigen que se regule que todas las personas teletrabajadoras, sin distinción por sector, puesto de trabajo o situación contractual, tengan derecho a la desconexión digital, porque han advertido "el aumento exponencial en el número de horas de trabajo efectivo a distancia, sobrepasando los máximos establecidos en leyes y convenios colectivos".

Además, también quiere recordar que el teletrabajo no está exento de riesgos laborales, destacando principalmente de tipo ergonómico y psicosocial. En este sentido, se ha detectado ya que los trabajadores y trabajadoras pueden verse afectados por la sobrecarga de información y de trabajo, aumento del ritmo de trabajo o la exigencia de inmediatez en las respuestas, todos estos factores de riesgo pueden derivar en patologías relacionadas con el llamado tecnoestrés laboral.

En este sentido indican que la conectividad constante permitida por el uso de internet, smartphones, tablets, etc., no permite que los trabajadores puedan desconectar, "y esto impide su recuperación tanto psíquica como física ya que su jornada laboral se ve alargada".

De momento, UGT conmina a las empresas a respetar las leyes vigentes, que les obligan a proteger la salud mental de sus empleados ante las posibles consecuencias de una sobreexposición al trabajo remoto y una ultraconectividad intrusiva y continuada, como a respetar los tiempos máximos de jornada y los descansos reglamentarios.

Pero, además, quiere que este respeto a los derechos de las personas teletrabajadoras, es igualmente aplicable al resto de dimensiones de la relación laboral, como las horas extraordinarias, el abono de los complementos salariales y un largo etcétera.

UGT planteará que en la nueva regulación también se clarifiquen cómo deben soportarse los gastos inherentes a este tipo de prestación, la formación y todos aquellos aspectos relacionados con la relación laboral en la modalidad de teletrabajo, tales como la voluntariedad o la reversibilidad, entre otros elementos.

En este sentido señalan que la empresa tiene que resarcir los gastos inherentes a esta forma de trabajo, porque es constatable que el teletrabajo está produciendo en los hogares un incremento del consumo de determinados suministros como el agua, la electricidad o el gas, entre otros.

Todo ello es lo que se quiere llevar y negociar en una nueva mesa de diálogo social, también con los empresarios, pero de forma urgente, ya que todo indica que al menos una buena parte del crecimiento explosivo que el teletrabajo ha experimentado en estos últimos dos meses, ha llegado para quedarse, y que serán muchas las empresas que cotinúen utilizando esta forma de desarrollo de la prestación laboral más allá de esta pandemia.

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